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EN EL CICLO ESCOLAR 2021-2022, CERO EDUCACIÓN DE CALIDAD

Todos los mexicanos hemos vivido las clausuras de los cursos escolares en donde los estudiantes terminaron un año más de estudios. Considero necesario hacer una breve reflexión acerca del tema educativo, tan importante en el mundo entero.

Empezaré preguntando: ¿Para qué sirve la educación pública? ¿Cuáles son los propósitos más elevados que hacen que la educación sea tan importante? Bueno, la respuesta es que sólo la educación nos permite transmitir, de las generaciones adultas a las generaciones jóvenes, los conocimientos científicos y culturales que se vienen acumulando durante siglos. Las ciencias son conocimientos verdaderos alcanzados por los investigadores en todas las ramas del saber: la física, la química, la biología, la geografía, la historia, etc., etc., que permiten avanzar en el dominio de la naturaleza, para usarla a favor de todos. Por ejemplo, si hay electricidad, aviones, teléfono, aparatos electrodomésticos, calentadores solares, medicinas, vacunas, etc., es por los conocimientos científicos.

Es tan importante que las nuevas generaciones adquieran esos conocimientos que, si un gobierno no hace el esfuerzo para que la población reciba una educación de alta calidad, el país corre el riesgo de quedar dominado por los demás, pues sin avance científico, todo lo tiene que comprar al extranjero, lo que lo convierte en un país dependiente y oprimido. En México, por ejemplo, no podemos producir nuestras propias vacunas contra el COVID, y tenemos que andar mendigando por el mundo a ver quién nos las quiere regalar o vender; no podemos producir ni el maíz que necesitamos para nuestras tortillas, porque no hemos desarrollado tecnología para hacer producir mejor a nuestra tierra.

Por eso, todos los gobiernos verdaderamente preocupados en que su población alcance altos niveles de conocimientos, no reparan en gastos para formar buenos maestros y para pagarles bien. Esos gobiernos también invierten altas sumas de dinero para construir y darles mantenimiento a sus escuelas; y ni hablar de las investigaciones a nivel escolar: desde la primaria se empieza a detectar la vocación científica de sus jóvenes y se les proporcionan todo tipo de apoyos para que se desarrollen como verdaderos genios en electrónica, en investigación medicinal, en el conocimiento de la tierra, etc.

En los tiempos que ahora estamos viviendo, en que la tecnología nos ha traído lo que llamamos REDES SOCIALES, con la Internet, que permite dar y recibir clases a distancia, los buenos gobiernos procuran que cada escuela tenga equipos de cómputo para todos, de tal manera que nadie se quede fuera de esta forma de educar y de aprender.

Pero esa es una de nuestras grandes desgracias. Desde hace cien años existe la Secretaría de Educación Pública, SEP, en ese tiempo, casi el cien por ciento de la población ha aprendido a leer y escribir. Pero hasta ahí nos hemos quedado. Fuera del gobierno de Lázaro Cárdenas, de 1934 a 1940, que apoyó con todo a la educación, ningún gobernante mexicano ha dedicado suficiente tiempo y dinero para avanzar hacia una educación científica.

Hoy tenemos a una Secretaria de Educación que no entiende que la tarea de la educación es formar seres humanos cada vez mejor preparados y más humanistas, por eso dice, entre otras tonterías: “Ningún alumno debe reprobar, haya asistido o no, a la escuela. Todos aprueban para no herir su autoestima”. Así habla la señora secretaria. Por eso, con los gobiernos que hasta ahora tenemos, no hay esperanza de que pronto empecemos a gozar de una educación de alta calidad, ni que pronto podamos contar con científicos que investiguen y coloquen a México entre los mejores países del mundo.
Sólo un gobierno surgido del mismo pueblo puede atender este importante aspecto de nuestra vida. Para eso debemos organizarnos, entendiendo que ningún gobernante de los partidos políticos tradicionales va a hacer nada por nosotros. Sólo el pueblo puede salvar al pueblo.

Por: Pablo Soriano

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